Desmiente investigación federal narrativa de Martin Cuéllar sobre cateo realizado en su oficina principal

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Laredo, Tx.- El 5 de junio de 2023, el estruendo de las botas del FBI en la oficina del Sheriff de Webb County debió ser el fin de una era.

En aquel momento, Martin Cuéllar, con una calma que hoy se lee como cinismo, afirmó que el foco de la investigación era su asistente, Rick Rodriguez, y que su oficina estaba cooperando plenamente. Aseguró que las desinfecciones en iglesias y edificios públicos eran “servicios propios” y no de una empresa privada.

Hoy sabemos que esa narrativa era un dique que terminó por romperse. Lo que Cuéllar presentó como una irregularidad de un subordinado ha resultado ser, según la acusación formal de enero de 2026, una operación orquestada desde la cima.

El cateo en Simmental Drive y en la propia comandancia no fue un error de procedimiento, sino el antecedente de un caso penal que hoy tiene al sheriff en libertad bajo fianza y con prohibición de contactar a sus coacusados.

Este episodio subraya el patrón de comportamiento de la administración Cuéllar: minimizar el escándalo, culpar a otros y resistir en el cargo hasta que la justicia federal toque la puerta. La soberbia de declarar que “no tenía nada que ocultar” choca de frente con los mensajes de texto recuperados por la fiscalía sobre ofertas de un centavo por pie cuadrado y el uso de recursos públicos para fines electorales.

El daño a la imagen de Laredo como una ciudad de ley y orden es incalculable cuando su principal oficial de justicia es el protagonista de un cateo federal que culmina en cargos de conspiración.

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